top of page
Buscar

Arroz con Albóndigas y Sepia

Anotaciones del Lobito

 

Esta receta nace, como muchas cosas buenas hoy en día, de un video perdido en Instagram. En uno de esos episodios maravillosos en los que Jordi Cruz cocina sin poses, el maestro tuvo una ocurrencia brillante: hacer un socarrat usando unas albóndigas que había preparado días antes. La idea era tan simple como poderosa. No partía de la receta perfecta, sino del aprovechamiento inteligente, del producto bien hecho y del respeto absoluto por el arroz.

 

Más adelante, Jordi desarrolló la idea con calma y método, y publicó la receta completa de las albóndigas con sepia en su libro Cocina con…. Ahí está la base técnica, sólida, bien pensada y profundamente sabrosa. Un plato redondo, de esos que parecen sencillos pero que esconden mucho oficio detrás.

 

Yo tomé esa idea como punto de partida. No para copiarla, sino para dialogar con ella. Le metí un poco de creatividad, otro poco de intuición y la inevitable licencia poética que aparece cuando uno cocina para competir. Ajusté tiempos, texturas y ejecución pensando en una paella de concurso, donde cada detalle cuenta y donde el socarrat no es un accidente feliz, sino un objetivo claro.

 

La llevamos a la competencia de octubre de 2025 en Avándaro, Valle de Bravo, y ahí pasó la magia. Octavio y yo cocinamos concentrados, sin ruido, siguiendo el plan pero escuchando al fuego y al arroz. El resultado fue contundente. Ese día quedamos campeones, y todavía hoy me cuesta no sonreír cuando recuerdo el momento.

 

Este arroz es una verdadera locura. Intenso, profundo, con mar y tierra hablando el mismo idioma. Es un homenaje a Jordi Cruz, al aprovechamiento bien entendido y a esa maravillosa posibilidad que tiene el arroz de transformarse cuando se le trata con respeto, técnica… y un poco de atrevimiento.


Ingredientes:


  • 1 kg de arroz bomba

  • 1 kg de carne molida de res y de puerco

  • 0.5 kg de sepia

  • Unos 50 gr de almendras molidas

  • Perejil

  • Ajo

  • Salmorreta Mexicana

  • Pimiento morrón horneado

  • Pedro Ximenez

  • Cebolla morada

  • Pan Rallado

  • Leche

  • Fondo Oscuro de Res

  • Azafrán

  • Pimentón de la vera

  • Baharat Turco

  • Pimientos del piquillo

  • Huesos con Tuétano

  • Aceite de oliva

  • Vino tinto

  • Pimienta quebrada


Instrucciones:


Lo primero, como casi siempre, es construir la base. Y aquí la base son las albóndigas, que no son un accesorio: son protagonistas. Mezcla la carne molida con un buen chorro de leche y pan rallado para darle jugosidad. Súmale un sofrito previo de cebolla y ajo bien sudados, de esos que ya huelen dulce antes de entrar a la carne. Sazona con sal, pimienta recién molida y apenas unos chiles quebrados, solo para despertar el fondo, no para picar. Forma las albóndigas sin apretarlas demasiado y dórala a fuego medio hasta que tengan un color bonito. No las cocines del todo. Aquí solo buscamos sellar y concentrar sabor. Resérvalas.

 

El segundo movimiento es el sofrito de la sepia, que es el alma marina del plato. Confita lentamente cebollas moradas hasta que estén dulces y transparentes. Agrega ajo, pimentón rojo previamente horneado y la sepia cortada muy pequeña. Aquí interesa que todo se integre y que la sepia suelte su sabor sin endurecerse. Dale tiempo y cariño. Cuando esté listo, reserva este sofrito: es oro puro.

 

Ahora sí, a la paella. Empieza confitando los pimientos del piquillo con un poco de ajo y aceite de oliva. Fuego bajo, sin prisa. Cuando estén sedosos y fragantes, resérvalos. En esa misma paella entra el tuétano en hueso. Dóralo por ambos lados hasta que suelte su grasa y tome un color profundo. Retíralo y resérvalo también. Lo que queda en la paella es una grasa preciosa, con personalidad y carácter.

 

Aprovechando esa grasa —reforzada si hace falta con un poco de aceite de oliva— regresan las albóndigas para una dorada rápida. No más. Inmediatamente se suma el sofrito de sepia, se mezclan un par de minutos y llega el momento del pimentón de la Vera y la salmorreta mexicana. Aquí hay que moverse rápido y con decisión para que el pimentón no se amargue. El resultado debe ser un guiso espeso, oscuro y tremendamente aromático.

 

Mojamos con vino tinto y dejamos que el alcohol se evapore por completo. Cuando eso sucede, entra un toque de Pedro Ximénez, solo lo justo para aportar profundidad y un ligero dulzor. Se evapora también. En este punto tienes un guiso tan sabroso que ya podrías comértelo a cucharadas sin remordimiento.

 

Cuando todo está en su punto, añade el fondo oscuro de res y deja hervir con fuerza. Apenas rompa hervor, saca las albóndigas para que no se sobrecuezan. Resérvalas con un poco del líquido para mantenerlas jugosas. Ajusta ahora el caldo con baharat turco, la infusión de azafrán y pimienta quebrada. Prueba. Corrige. Este es el último momento.

 

Entonces entra el arroz. Repártelo bien y deja que haga su trabajo. Fuego controlado, oído atento y nariz despierta. Este arroz tiene que secarse y regalarte un buen socarrat, serio y bien marcado.

 

Al final, cuando el arroz esté en su punto, viene el vestido final: las albóndigas regresan al centro de la escena, los pimientos del piquillo confitados, el tuétano generoso y unas almendras tostadas para aportar textura.

 

Este no es un arroz tímido. Es profundo, intenso y memorioso. De los que se quedan contigo mucho después del último bocado.


Variantes y Otras Notas:


Puedes reemplazar la sepia por calamar, mejor si es filete.  El baharat turco puedes reemplazar por una mezcla distinta, como ras-el-hanout o curry.

 

Este es el episodio completo del maestro Jordi Cruz haciendo su socarrat con albóndigas.

 



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Arroz con Costilla Corta en Salsa de Asado Negro

Anotaciones del Lobito   Este arroz nace de una herejía deliciosa y muy consciente. El asado negro venezolano es uno de esos platillos sagrados: tradicionalmente se hace con muchacho redondo o cuete,

 
 
 
Arroz con lentejas, Mero, Setas y vainilla

Anotaciones del Lobito Este arroz nace de una provocación elegante.   La semilla está en una receta de lentejas del maestro Jordi Cruz, donde mezcla algo que, en teoría, no debería funcionar… pero fun

 
 
 

Comentarios


bottom of page